Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre – Pastor Miguel Núñez

A través de este sermón, se nos recuerda lo sagrado del matrimonio y cuánto necesitamos la intervención divina para que ocurra el milagro de que dos pecadores lleguen a ser una sola carne para reflejar así la gloria de Dios. El concepto de llegar a ser una sola carne implica ceder, perder algo de sí, renunciar, sacrificar gran parte de la propia libertad. El propósito principal del pacto matrimonial es la santidad de los cónyuges y no su felicidad. El pastor Miguel Núñez nos desafía a representar dignamente la relación de amor incondicional de Cristo hacia su iglesia mediante el matrimonio.

Ministerios Integridad & Sabiduría.

Matrimonios en crisis – Pastor Miguel Núñez

Si necesitas consejería matrimonial, estos son algunos vídeos por los que podrías empezar. Excelente serie realizada por el Pastor Miguel Nuñez en su programa Respuestas. Un tema de actualidad tratado con sabiduría y el cuidado que merece.

Si te gustó esta serie y quieres ver más del Pastor Núnez, puedes visitar su página web o su canal de YouTube para tener acceso a más contenido.

Cuando llegan los días malos

Mis días malos vienen a menudo cuando estoy a solas con el Señor, escudriñando Su Palabra. Me siento agobiado por los sentimientos de ignorancia cuando siento que existe un gran océano de verdad ante mí, pero me es imposible comprenderlo todo porque ¡es tanto lo que hay!

Y mi frustración es aún mayor cuando leo los escritos de predicadores que vivieron hace 300 años. Y termino exclamando: “¡Oh Señor, soy como un niño en entendimiento comparado con estos gigantes espirituales! Ellos vivieron en una era presuntamente sin instrucción y sin embargo, siendo aún jóvenes, escribieron sobre materias que aún yo no puedo captar a los sesenta años. ¿Por qué se me hace tan difícil captarlo?”
La única respuesta que recibo es la que escucho de las palabras de Pablo: “no es por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9). Todo el poder reside en Dios, incluyendo el poder de comprender la verdad y mantener una vida piadosa. Este gran tesoro esta en vasos de barro, de manera que toda la gloria sea para Él.

Si tu día malo consiste en un ataque satánico contra tu fe, puedes ser tentado a creer que no eres espiritual por ser objeto del ataque. Sin embargo, no hay nada más lejos de la verdad.
Un joven piadoso me llamó llorando y me dijo: “Acabo de tener el peor día de mi vida ¡y no sé qué hacer! Una sensación extraña vino sobre mí hoy día y no la puedo quitar. Hermano David, ¡no sé si Dios existe!”

El joven no tenía idea de dónde venía esa sensación de duda y estaba en estupefacto y herido por los terribles pensamientos que entraron a su mente. Él confesó: “No siento la presencia de Dios. Y ahora no puedo dejar de dudar de su existencia. ¿Qué voy a hacer? ¡Yo no quiero abrigar estos terribles pensamientos!”
Le dije: “No tengas miedo ni te desalientes. Créeme, este es un viejo truco del diablo y le gusta hacer esto con los nuevos creyentes que son preciosos para el Señor. Él está tratando de atacar tu fe y confundirte”.

Hoy le pude decir a este joven lo mismo que le dije a mi hijo Gary cuando él estaba pasando por días malos: “Solo resiste. Tu Padre celestial sabe exactamente por lo que estás pasando y Él te sustentará a través de todo. Recuerda que Él ha prometido que no te dejará. Sigue acudiendo a Él, ¡solamente por fe!”

 

Fuente: World Challenge Pulpit Series

Compasión Infinita

Una hermosa enfermera, de 19 años de edad, me detuvo después de un servicio en una cruzada. Entre lágrimas, sollozó una penosa confesión: “Sr. Wilkerson, soy lesbiana. Me siento tan sucia e impura. La iglesia donde solía asistir me pidió que nunca volviera. El ministro dijo que no podía correr el riesgo de que sedujera a otros en su congregación. Siento como si el suicidio fuese mi única salida. Yo vivo con miedo y condenación total. ¿Será que debo matarme para encontrar paz?”

Ella se alejaba de mí, como si se sintiera demasiado impura para estar en mi presencia. Le pregunté si todavía amaba a Jesús. “Oh, sí”, respondió ella. “Cada hora del día, mi corazón clama a Dios. Amo a Cristo con todo en mí, pero estoy atada a este terrible hábito.”

Qué hermoso fue ver su cara iluminarse cuando le dije lo mucho que Dios la amaba, incluso en sus luchas. Le dije: “No vuelvas nunca a entregarte a tu pecado. Dios traza una línea justo donde estás. Cualquier impulso hacia Él es contado como justicia. Cualquier movimiento al otro lado de esa línea, lejos de Él, es pecado. Si nos acercamos a Él, Él se acerca a nosotros. ¡Sigue tu impulso espiritual! Sigue amando a Jesús a pesar de que aún no tienes la victoria total. Acepta diariamente Su perdón. ¡Vive un día a la vez! ¡Convéncete de que Jesús ama a los pecadores así que Él te debe amar a ti también!”

Ella sonrió con una sonrisa de alivio y dijo: “Sr. Wilkerson, usted es el primer ministro que me ofrece un rayo de esperanza. En lo profundo de mi corazón yo sé que Él todavía me ama y yo sé que me va liberar de esta esclavitud. Pero todos me han condenado tanto. Gracias por su mensaje de esperanza y amor”.

Lector de este mensaje, ¿Estás viviendo bajo condenación? ¿Has pecado contra el Señor? ¿Has contristado al Espíritu Santo en tu vida? ¿Estás librando una batalla perdida con una tentación abrumadora?

Todo lo que necesitas hacer es buscar en la Palabra de Dios y descubrirás un Dios de misericordia, amor y compasión infinita. David dijo: “JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” (Salmo 130:3-4).

Fuente: http://www.worldchallenge.org/en/node/22862

Broadway en hora punta

Mientras caminaba por Broadway durante la hora punta observaba las caras de las multitudes que pasaban, un pensamiento golpeó mi alma como un trueno: “Casi todas las personas que van pasando se irán al infierno”.

Yo me doy cuenta que esto quizás suena duro o presuntuoso. Usted podría pensar: “Seguramente alguno de esos transeúntes conoce al Señor. Ciertamente muchos entre la gran multitud han visto o experimentado algún tipo de religión”.

Con cada cuadra que caminaba, un pensamiento me impactaba una y otra vez: “Ellos están perdidos. ¡Ellos van a pasar la eternidad sin Jesús!” Finalmente, traté de consolarme con el pensamiento: “Pero nuestra iglesia ha visto miles de personas convertidas. La Iglesia Times Square es una de las congregaciones más grandes en la ciudad de Nueva York”.

Pero aun, algo me angustiaba en el alma. Tuve que reconocer ante el Señor: “Oh, Padre, ya no tengo la carga que tuve una vez. ¡No lloro como lo hice cuando vine por primera vez a la ciudad de Nueva York!”.

En 1958, Gwen y yo vivíamos en Philipsburg, Pennsylvania, un pueblo de alrededor de 1500 personas. En aquellos días, yo me adentraba en el bosque cerca de nuestro hogar y lloraba por horas por las almas de Nueva York. Yo tenía un Chevrolet verde pequeño, y cada semana mientras conducía a la ciudad para ministrar, lloraba durante todo el trayecto de 3 horas de viaje.

Hoy en día, predico en uno de los teatros más hermosos en el mundo, el histórico Teatro Mark Hellinger. Sin embargo, me pregunto cuántos en nuestra congregación, y cuántos de los que leen esto, se sienten de la manera que yo me sentía caminando por Broadway. Tuve que parar y preguntarme: “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lloraste por los perdidos? ¿Todavía tienes la carga del Señor para alcanzarlos con el evangelio?”.

¿Es usted capaz de trabajar al lado de sus colegas, saludar a sus vecinos, conversar con los miembros de su familia que aún no son salvos y nunca preocuparse por sus almas? ¿Ocupa su mente simplemente con sobrevivir, y proveer para su familia? ¿Ya no siente mas esa carga de testificar, alcanzar al mundo perdido y agonizante?

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmos 126:5-6).

Fuente | David Wilkerson (“La Cruz y el Puñal”).