Muerte – Paul Washer

Como un joven misionero yo viví muchos años en un lugar que estaba destruido por la guerra. En aquel momento, 23 mil personas murieron. Algunas veces para ir a buscar el correo, tenía que pasar sobre un cadáver.

La belleza del ser humano es destruida por la muerte. La esperanza de todos los hombres es destruida por la muerte. Mi familia fue herida por la muerte, mi hermano murió cuando yo tenía seis años; mi padre murió entre mis brazos en medio del campo, y hace pocos años, prediqué en el funeral de mi hermana.

Yo se mucho sobre la muerte, pero la muerte es demasiado fuerte como enemigo para vencer. No importa cuánto combatas con ella, no importa cuánto luches contra ella, no importa cuanto tiempo vivas en auto-negación de que no va a llamar a tu puerta. Debes saber que vendrá por ti, y no hay nada que puedas hacer respecto a eso.

Como dijo David: “Apenas hay un paso entre mi y la muerte” (1 Samuel 20:3). En tan sólo unos pocos años, algunos de ustedes estarán muertos. En 25 años muchos más de vosotros estaréis muertos. Y en 100 años, no solo todos nosotros estaremos muertos, sino que seremos olvidados, todos nuestros sueños se habrán roto, todo recuerdo de lo que nosotros hayamos hecho, será eliminado; y de todas las criaturas somos las más miserables, porque no es sólo que la muerte esté viniendo por nosotros, nosotros lo sabemos. Tú lo sabes, lo sabes.

Haces todo lo que puedes para alejar estos de tus pensamientos, pero va a venir por ti, puede que en esta noche. Viene por tus hijos y no hay nada que puedas hacer.

Pero existe uno que enfrentó a la muerte con la cabeza bien alta. Existe uno, un poderoso guerrero que entró en la fortaleza de la muerte y la derrotó en su propio terreno. Existe uno que ha vencido al mayor enemigo del hombre. Su nombre es Jesucristo, y el cargó los pecados del mundo, y el murió en un madero, y el pagó por todo lo que era causa de nuestra muerte; y al tercer día el Padre lo resucitó de entre los muertos, y al tercer día el Espíritu Santo lo resucitó de entre los muertos, y al tercer día Él mismo se levantó de la muerte. Y ahora el creyente más pequeño y débil puede mirar a la muerte a los ojos, y decir: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55).

Pecado ¿Donde está tu poder? Tú que has consumido naciones, nunca las volverás a consumir ¡Mira, el Evangelio son buenas noticias! ¡Fantásticas noticias! ¡Dios mismo te lo está gritando! ¿No decía el apóstol Pablo así mismo: “Estoy pidiendo a voces con vosotros, pero es como si Dios mismo estuviese pidiendo con vosotros a través de mí”?

¿Porqué vives una vida que no tiene significado? ¿Porqué vives una vida que literalmente se va a romper en pedazos? ¿Porqué te permites ser devorado por la muerte? ¿Porqué no vienes a Cristo? ¿Qué es lo que te detiene? ¿Qué es lo que tiene el control de tu mente y tu corazón? ¡Ven a Cristo! Dices que es demasiado bueno para ser verdad ¡Pero, es verdad! Dices: “¡Oh, soy un pecador demasiado grande!” ¿No eres más grande que Cristo, verdad? ¿Tú no puedes más que su gracia, no?

Ven a Él.

 

víaSeré Honesto

Las flechas penetrantes de la Santa Verdad

Creo que Dios necesita hacer primeramente una obra en nosotros antes de que podamos reclamar alguna promesa del pacto. ¿Cuál es esta obra de la que dependen todas la demás? Jeremías nos dice: “…pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.” (Jeremías 32:40). La obra de Dios precedente al pacto es poner temor en nuestros corazones a través del Espíritu Santo.

Aquí, Jeremías está hablando de las provisiones de Dios en el nuevo pacto, no del antiguo. Dios nos dice claramente cómo esta primera obra del pacto es ejecutada: “Pondré mi temor en el corazón de ellos.” Él nos permite saber que nosotros no tenemos que crear un temor santo a través de la imposición de manos o de la lucha contra nuestra propia carne. No -el único camino por el cual esta obra santa es lograda en nosotros depende de que el Espíritu de Dios la lleve a cabo.

Dios nos dice a través de este pasaje, “Yo haré maravillosas cosas en ti. Yo enviaré mi propio Espíritu para que habite en ti y te dé un nuevo corazón. Él te dará el poder para humillar todas las acciones de la carne y te guiará hacia una total libertad del dominio del pecado. Finalmente Él causará en ti el querer como el hacer de mi buena voluntad.”

“Pero existe una obra que el Espíritu debe realizar en ti antes que ninguna otra. Él va a poner en ti un temor verdadero de Dios respecto al pecado. Él implantará en ti un profundo asombro de mi santidad para que nunca te apartes de mis mandamientos. De otra forma, tu pecado siempre te dominará.”

En suma, el Espíritu Santo cambia la forma en que vemos a nuestro pecado. Él sabe que entre más continuemos tomando nuestra lujuria a la ligera, nunca seremos libres. ¿Cómo hace esto el Espíritu Santo? A través de la convicción que nos da la Palabra de Dios – las flechas penetrantes de la santa verdad.

davidwilkersoninspanish.blogspot.com.

Agonía, un mensaje de Leonard Ravenhill

Nunca hemos visto la muerte atroz de un hombre en la cruz. En cuanto un hombre era clavado en la cruz, perdía todos sus derechos. Es decir, si llegaras a ser clavado en la cruz vas a perder todos los derechos tuyos también. Pablo dice: “De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.” (Gálatas 6:17) “No tengo voluntad propia, no tengo derechos propios”.

Hay un antiguo himno basado en ese mismo tema: “Que mis manos lleven a cabo su mandato, que mis pies corran en sus caminos, que mis ojos sólo vean a Jesús, que mis labios publiquen su alabanza” ¡Todo para Jesús! Todos los poderes de mi ser redimido, todos mis pensamientos y palabras y quehaceres, todos mis días y horas.

Este hombre no es un predicador profesional, la predicación no es una profesión !Es una pasión! Si un hombre no puede predicar con pasión ¡No debería predicar en absoluto! No hay indicio de profesionalismo en ningún lugar en el ministerio de Pablo, y gracias a Dios que tampoco hay sombra de comercialismo tampoco.

Pablo no tenía miedo ¿Sabes que hizo? Por Dios, deseo que algunos de tus amigos lo hiciesen ¿Sabes que hizo una vez? Dijo “doblo mis rodillas al Padre”, y porque el dobló sus rodillas al Padre, el nunca las dobló a nadie más, ni a demonios, políticos o reyes. El se paró allá, regio, “traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”.

En Estados Unidos ahora mismo, tenemos, y me atrevo a decirlo, pero delante de Dios, creo que tenemos centenas de miles de casetes cristianos; y tenemos millones de libros cristianos, y centenares de escuelas bíblicas, y tenemos cientos (al pasar de los años), centenares de seminarios. Tenemos personas que memorizan las escrituras, y tenemos como 5 mil estaciones de radio que cada día entregan alguna porción de las escrituras; y aún con todo esto para alimentarse ¡Querido Dios, dónde estamos con todas esas cosas para alimentarse! 95% de nosotros somos espiritualmente lisiados, niños espirituales, bebés espirituales, niños. Llenos de auto compasión, interés personal, auto búsqueda, egocentrismo, yo primero.

Algunas personas aman a Dios porque Él da, tenemos este horrible asunto de la prosperidad. Pablo es muy claro ¿No es así? ¿No dice así cuando escribe a Timoteo que “toman la piedad como fuente de ganancia”? (1 Timoteo 6:5). Una de las elecciones de Dios para sus santos significa: “no tengas otra camisa para cambiarte”. Pedro dijo en su tiempo que “por avaricia harán mercadería de vosotros” (2 Pedro 2:3). Eso no podría ser más cierto que en los días en que vivimos.

Alguien le dijo a un amigo mío recientemente: “Deberíamos estar haciendo algún edificio para Dios”. Y el dijo, escucha déjame darte un consejo: “No construyas nada que te avergüence en unos pocos años”. Eso sí es un buen punto. Veo el dinero de Dios en edificios majestuosos, piscinas, canchas de tenis ¡Y quiero vomitar! Con un mundo hambriento, con el campo misionero necesitando dinero.

Pablo nunca hizo del Evangelio algo atractivo; es un Evangelio muy sangriento, un Evangelio ensangrentado, un Evangelio sacrificial. Creo que la ética principal del cristianismo es sacrificio, no éxito, sacrificio. La cosa más preciosa con la que jamás tratemos es el alma humana. Hay un solo camino al cielo !Hay millones de caminos que llevan al infierno! ¿Qué se hace para ir al infierno? Nada. No hagas nada. Eso nomas. No necesitas mostrar desprecio hacia Dios, no tienes que blasfemar el nombre de Jesús, no tienes que adulterar ¡Sólo sigue deslizándote! El mayor pecado del mundo no es el adulterio, el mayor pecado en el mundo es: “Yo puedo manejar mi vida sin Dios”, Ese es el mayor pecado.

Dices a veces: “Me pregunto porqué Dios no me da una carga” ¿Sabes porqué? Porque Él no puede confiar en ti, es por eso. No eres lo suficientemente fuerte para llevar la carga.

Mucho de lo que escuchas esta mañana, no necesitas más luz. Esto solamente lo hará peor para ti en el juicio. Lo que necesitas es más obediencia. Algunos de ustedes han sabido por años lo que deberían hacer y lo evitan ¿Te acuerdas de esas hermosas palabras que Jesús dijo a sus discípulos? “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Juan 16:12). Digo con reverencia: “Oh Poderoso Dios, no me digas eso en el asiento del juicio, no me dejes pararme frente a John Wesley, Finney y todos los grandes santos de las eras”. Y digas: “Ravenhill, tenía tantas cosas que decirte, pero estabas tan preocupado con esto, que no pude llegar hasta ti; y si hubiera podido, no eras lo suficientemente maduro para manejarlo”.

Cinco minutos dentro de la Eternidad. Creo que cada uno de nosotros habrá deseado que nos hubiésemos sacrificado más, orado más, amado más, sudado más, apenado más ¡Llorado más!

El 95% de los cristianos de la nación son débiles, Dios no puede confiarles visiones, Él no puede confiarles un peso. No puedes confiarle a un niño joyas, no puedes confiarles algo para lo que se requiere coraje, ellos son demasiado tímidos. No puedes confiar en darles una carga ¡les aplastaría!

Cinco minutos dentro de la Eternidad. Creo que cada uno de nosotros habrá deseado que nos hubiésemos sacrificado más, orado más, amado más, sudado más, apenado más ¡Llorado más!

Porqué no llega el avivamiento – Leonard Ravenhill

 

¿Donde está el Dios de Elías?

A la pregunta: ¿Dónde está el Dios de Elías? Respondemos: Pues ¡donde ha estado siempre: en su trono! Pero ¿dónde están los Elías de Dios?

Sabemos que Elías era un hombre «de pasiones semejantes a las nuestras», pero, ¡ay! nosotros no somos hombres de oración como él. Hoy Dios parece olvidar a los hombres de oración; no porque somos demasiado ignorantes, sino porque somos demasiado autosuficientes. ¡Hermanos, nuestras capacidades son nuestros impedimentos y nuestros talentos piedras de tropiezo!

Elías salió de la oscuridad al escenario del Antiguo Testamento como un hombre maduro. La reina Jezabel aquella hija del infierno, había destruido a los profetas de Dios reemplazándoles por sacerdotes de divinidades falsas. Oscuridad espiritual cubría la tierra. El pueblo estaba ciego y bebía la iniquidad como agua. Cada día se levantaban nuevos templos paganos, donde se practicaban crueles ritos en los que perecían inocentes víctimas humanas de niños y doncellas.

Todo esto ocurría en un pueblo que llamaban a Abraham su padre, y cuyos antepasados habían clamado a Dios en sus tribulaciones y habían sido librados de todas sus angustias. El Señor de gloria parecía ausente y la sal había perdido su sabor. El oro se había convertido en escoria. Sin embargo, de su profunda apostasía Dios levantó a un hombre ―no un comité, ni una secta, ni un ángel sino un HOMBRE―, y un hombre de pasiones semejante a las nuestras. Dios llamó a un hombre, no a predicar, sino «a estar en el portillo». Como Abraham en antiguos tiempos, así ahora Elías «estuvo ante el Señor». Por esto el Espíritu Santo pudo escribir su biografía en dos palabras: «Elías oró» Nadie puede hacer nada más importante para Dios y para los hombres. Si la Iglesia tuviera hoy tantos ardientes intercesores como tiene consejeros diligentes, veríamos el despertamiento universal antes de un año.

Tales hombres de oración son siempre benefactores nacionales. Elías era uno de éstos. Oyó una voz, vio una visión, experimentó un poder, se enfrentó con un enemigo y, contando con Dios como aliado, obtuvo una gran victoria.

Las lágrimas que derramó, las angustias que sufrió y los gemidos que profirió están escritos en el Libro de las Crónicas de Dios. Por fin, Elías emergió con la infalibilidad de un profeta. Conoció la mente de Dios. Por tanto, un solo hombre conquistó una nación y alteró el curso de la Naturaleza. Este, «desecho de los hombres», se mantuvo firme e inconmovible como los montes de Galaad cuando cerró los cielos con su palabra. Por la llave de la fe, que se adapta a todos los cerrojos, Elías cerró los cielos, se puso la llave en el bolsillo y Acab tembló. Aunque es maravilloso cuando Dios se apodera de un hombre, es todavía más admirable cuando un hombre se apodera de Dios. Que un hombre de Dios «gima en el espíritu», y Dios clamará: «Dejadme hacer.» Nosotros quisiéramos las proezas de Elías, pero no sus destierros.

Hermanos, si hacemos la obra de Dios, a la manera de Dios, en el tiempo de Dios y con el poder de Dios, tendremos la bendición de Dios y las maldiciones del diablo. Cuando Dios abre las ventanas del cielo para bendecirnos, el diablo abre las puertas del infierno para atacarnos. La sonrisa de Dios significa el ceño del diablo. Los simples predicadores no pueden ayudar ni dañar a nadie; pero los profetas conmueven a todo el mundo y hacen desesperar a algunos. El predicador suele ir con la multitud, el profeta va en contra. Un hombre pobre, pero ardiente y lleno de Dios, será tildado de mal patriota porque habla contra los pecados de su nación; de severo, porque su lengua él una espada de dos filos; de desequilibrado, porque el peso de la opinión está en su contra. El predicador será ensalzado, el profeta abucheado.

¡Ah, hermanos predicadores! Amamos a los santos de la antigüedad, mártires y reformadores. Veneramos a nuestros Luteros, Bunyans, Wesleys, Asburys, etc. Escribimos sus biografías, reverenciamos su memoria, redactamos respetuosos epitafios, les construimos monumentos Lo hacemos todo menos imitarles. Veneramos como reliquia hasta la última gota de su sangre; pero nos guardamos de derramar una gota de la sangre nuestra.

Juan el Bautista pudo mantenerse seis meses en prisión; pero él y Elías no podrían permanecer seis semanas en la calle de una ciudad moderna. Los encerrarían en manicomio por reprender el pecado y no silenciar su mensaje. Sigue leyendo

Jesucristo es tu única Esperanza – Bob Jennings

Me gusta un Salvador que ha hecho todo el trabajo, y que ha tratado con mis pecados. Si alguno de nosotros peca, debemos recordar que tenemos un abogado. No te preocupes de lo que hayas hecho o no hayas hecho. Tienes que mirar al Salvador. Tienes un abogado. Sin Él estamos en graves problemas con el Dios viviente, pero tenemos el mejor de todos los abogados. Él nunca ha perdido ningún caso, Él nunca ha fracasado, Jesucristo el Justo.

No se trata de lo que hayamos hecho, podrías ir a la jungla de África y sacrificar cerdos y pollos por tu pecado, pero no te serviría de nada. Podrías ir a las montañas de los Andes y sacrificar jóvenes vírgenes por tu pecado, y no te serviría de nada. Podrías sacrificar ríos de aceite y miles de animales, y no te serviría de nada, dice Micaías. Podrías ir y ganar mil almas para Cristo, y no te serviría para encontrar el favor de Dios, para recibir su absolución ¡No hay absolutamente nada, nada que puedas hacer!

Así que tenemos que recurrir a Cristo “¡No traigo nada en mis manos, nada Señor! No hay esperanza para mí de poder estar delante del Dios Viviente en aquel gran día, excepto por quien Tú eres, y por lo que Tú has hecho”. Cristo y Él crucificado, esto es el glorioso Evangelio.

No se trata de quien haya hecho qué cosas, se trata de una persona, y por eso ponemos la confianza en Jesucristo. Esa persona y lo que Él ha hecho en la cruz, Jesucristo el Justo. Esta es nuestra confianza. Sí, tenemos un abogado realmente bueno, tenemos a Jesucristo el Justo. Él no conoció el pecado, Él no cometió ningún pecado, Él no tuvo pecado ¡En Él no había pecado! Él llevó una vida perfecta, Él murió una muerte perfecta, Él resucitó con gran poder. Jesús dijo: “Consumado es”. (Juan 19:30), y Dios el Padre respondió: “Es perfecto, está bien”, y lo resucitó de la tumba. Lo sentó a su diestra, con toda la autoridad y lo puso todo en Su mano. Él es el hombre, Jesús de Nazaret, se le ha dado autoridad sobre toda carne para dar vida eterna a los que el Padre le ha dado.

Y yo digo: “Señor Jesús, confío, creo, realmente creo que Tú moriste por mí, Tú realmente fuiste propicio y quitaste la ira de Dios, y aquel día estaré confiado, por lo que Jesús ha hecho”.

Ninguno tiene mayor amor que éste, que un hombre dé su vida por su amigo. Esta es la mayor manifestación del amor de Dios hacia ti como creyente ¡Este amor es tan maravilloso, tan divino, requiere mi vida, mi alma, mi todo! Imagínate que Jesús personalmente murió por mi ¡Personalmente! C. T. Studd dijo: “Si Jesucristo es Dios y murió por mí, no hay ningún sacrificio demasiado grande que le pueda ofrecer a Él”.

¡Tienes que huir de la ira venidera! Y decir: “Señor Jesús, yo creo, creo que Tú moriste por los pecadores, creo que Tú moriste por pecadores como yo; voy en dirección al infierno, y no hay razón por la cual me debas llevar al cielo, pero estoy confiando que Tú moriste y realmente pagaste la deuda de mi pecado”. Éste es el Evangelio. La buena noticia es que aunque soy un pecado que merezco el infierno ¡Ahora mismo puedo estar justificado delante de Dios y hallar favor en su mirada! Esta es la buena nueva, por lo que Jesús ha hecho.

¡Gloria a Dios! ¡Y gloria al Cordero para siempre! A Él sea la gloria, el poder, el honor y el dominio para siempre por lo que Él ha hecho.

Vía: illbehonest.com/espanol

Los Siete Ancianos Rusos, testimonio del Pastor Jorge Bogdan

Si necesitas fe entonces escucha esta prédica, trata sobre cómo siete ancianos en Rusia lograron impactar y convertir una ciudad para Cristo. No dudes en bajar este testimonio del Pastor Bogdan. El mensaje está disponible en audio MP3, espero que sea de mucho ánimo como lo fue para mi:

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