Nicky Cruz, quien fuera pandillero y drogadicto en las calles de Nueva York

En este testimonio Nicky Cruz relata su experiencia como drogadicto y jefe de una de las más violentas y temidas pandillas en New York de los años 50-60′. Sin esperanza y desechado por el psiquiatra, quien le dijo que para él ya no había esperanza, relata como fue sacado del bajo mundo; donde su destino era la silla eléctrica, la cárcel o el cementerio.

Si quieres leer la historia del pastor que viajó hasta New York en esos años, para hablarles un mensaje de esperanza a estos jóvenes, aquí está disponible: La Cruz y el Puñal – David Wilkerson.

Cuando llegan los días malos

Mis días malos vienen a menudo cuando estoy a solas con el Señor, escudriñando Su Palabra. Me siento agobiado por los sentimientos de ignorancia cuando siento que existe un gran océano de verdad ante mí, pero me es imposible comprenderlo todo porque ¡es tanto lo que hay!

Y mi frustración es aún mayor cuando leo los escritos de predicadores que vivieron hace 300 años. Y termino exclamando: “¡Oh Señor, soy como un niño en entendimiento comparado con estos gigantes espirituales! Ellos vivieron en una era presuntamente sin instrucción y sin embargo, siendo aún jóvenes, escribieron sobre materias que aún yo no puedo captar a los sesenta años. ¿Por qué se me hace tan difícil captarlo?”
La única respuesta que recibo es la que escucho de las palabras de Pablo: “no es por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9). Todo el poder reside en Dios, incluyendo el poder de comprender la verdad y mantener una vida piadosa. Este gran tesoro esta en vasos de barro, de manera que toda la gloria sea para Él.

Si tu día malo consiste en un ataque satánico contra tu fe, puedes ser tentado a creer que no eres espiritual por ser objeto del ataque. Sin embargo, no hay nada más lejos de la verdad.
Un joven piadoso me llamó llorando y me dijo: “Acabo de tener el peor día de mi vida ¡y no sé qué hacer! Una sensación extraña vino sobre mí hoy día y no la puedo quitar. Hermano David, ¡no sé si Dios existe!”

El joven no tenía idea de dónde venía esa sensación de duda y estaba en estupefacto y herido por los terribles pensamientos que entraron a su mente. Él confesó: “No siento la presencia de Dios. Y ahora no puedo dejar de dudar de su existencia. ¿Qué voy a hacer? ¡Yo no quiero abrigar estos terribles pensamientos!”
Le dije: “No tengas miedo ni te desalientes. Créeme, este es un viejo truco del diablo y le gusta hacer esto con los nuevos creyentes que son preciosos para el Señor. Él está tratando de atacar tu fe y confundirte”.

Hoy le pude decir a este joven lo mismo que le dije a mi hijo Gary cuando él estaba pasando por días malos: “Solo resiste. Tu Padre celestial sabe exactamente por lo que estás pasando y Él te sustentará a través de todo. Recuerda que Él ha prometido que no te dejará. Sigue acudiendo a Él, ¡solamente por fe!”

 

Fuente: World Challenge Pulpit Series

Compasión Infinita

Una hermosa enfermera, de 19 años de edad, me detuvo después de un servicio en una cruzada. Entre lágrimas, sollozó una penosa confesión: “Sr. Wilkerson, soy lesbiana. Me siento tan sucia e impura. La iglesia donde solía asistir me pidió que nunca volviera. El ministro dijo que no podía correr el riesgo de que sedujera a otros en su congregación. Siento como si el suicidio fuese mi única salida. Yo vivo con miedo y condenación total. ¿Será que debo matarme para encontrar paz?”

Ella se alejaba de mí, como si se sintiera demasiado impura para estar en mi presencia. Le pregunté si todavía amaba a Jesús. “Oh, sí”, respondió ella. “Cada hora del día, mi corazón clama a Dios. Amo a Cristo con todo en mí, pero estoy atada a este terrible hábito.”

Qué hermoso fue ver su cara iluminarse cuando le dije lo mucho que Dios la amaba, incluso en sus luchas. Le dije: “No vuelvas nunca a entregarte a tu pecado. Dios traza una línea justo donde estás. Cualquier impulso hacia Él es contado como justicia. Cualquier movimiento al otro lado de esa línea, lejos de Él, es pecado. Si nos acercamos a Él, Él se acerca a nosotros. ¡Sigue tu impulso espiritual! Sigue amando a Jesús a pesar de que aún no tienes la victoria total. Acepta diariamente Su perdón. ¡Vive un día a la vez! ¡Convéncete de que Jesús ama a los pecadores así que Él te debe amar a ti también!”

Ella sonrió con una sonrisa de alivio y dijo: “Sr. Wilkerson, usted es el primer ministro que me ofrece un rayo de esperanza. En lo profundo de mi corazón yo sé que Él todavía me ama y yo sé que me va liberar de esta esclavitud. Pero todos me han condenado tanto. Gracias por su mensaje de esperanza y amor”.

Lector de este mensaje, ¿Estás viviendo bajo condenación? ¿Has pecado contra el Señor? ¿Has contristado al Espíritu Santo en tu vida? ¿Estás librando una batalla perdida con una tentación abrumadora?

Todo lo que necesitas hacer es buscar en la Palabra de Dios y descubrirás un Dios de misericordia, amor y compasión infinita. David dijo: “JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” (Salmo 130:3-4).

Fuente: http://www.worldchallenge.org/en/node/22862

Broadway en hora punta

Mientras caminaba por Broadway durante la hora punta observaba las caras de las multitudes que pasaban, un pensamiento golpeó mi alma como un trueno: “Casi todas las personas que van pasando se irán al infierno”.

Yo me doy cuenta que esto quizás suena duro o presuntuoso. Usted podría pensar: “Seguramente alguno de esos transeúntes conoce al Señor. Ciertamente muchos entre la gran multitud han visto o experimentado algún tipo de religión”.

Con cada cuadra que caminaba, un pensamiento me impactaba una y otra vez: “Ellos están perdidos. ¡Ellos van a pasar la eternidad sin Jesús!” Finalmente, traté de consolarme con el pensamiento: “Pero nuestra iglesia ha visto miles de personas convertidas. La Iglesia Times Square es una de las congregaciones más grandes en la ciudad de Nueva York”.

Pero aun, algo me angustiaba en el alma. Tuve que reconocer ante el Señor: “Oh, Padre, ya no tengo la carga que tuve una vez. ¡No lloro como lo hice cuando vine por primera vez a la ciudad de Nueva York!”.

En 1958, Gwen y yo vivíamos en Philipsburg, Pennsylvania, un pueblo de alrededor de 1500 personas. En aquellos días, yo me adentraba en el bosque cerca de nuestro hogar y lloraba por horas por las almas de Nueva York. Yo tenía un Chevrolet verde pequeño, y cada semana mientras conducía a la ciudad para ministrar, lloraba durante todo el trayecto de 3 horas de viaje.

Hoy en día, predico en uno de los teatros más hermosos en el mundo, el histórico Teatro Mark Hellinger. Sin embargo, me pregunto cuántos en nuestra congregación, y cuántos de los que leen esto, se sienten de la manera que yo me sentía caminando por Broadway. Tuve que parar y preguntarme: “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lloraste por los perdidos? ¿Todavía tienes la carga del Señor para alcanzarlos con el evangelio?”.

¿Es usted capaz de trabajar al lado de sus colegas, saludar a sus vecinos, conversar con los miembros de su familia que aún no son salvos y nunca preocuparse por sus almas? ¿Ocupa su mente simplemente con sobrevivir, y proveer para su familia? ¿Ya no siente mas esa carga de testificar, alcanzar al mundo perdido y agonizante?

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmos 126:5-6).

Fuente | David Wilkerson (“La Cruz y el Puñal”).

¡Ay de los que descienden a Egipto!

“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová! (Isaías 31:1)

El profeta Isaías advirtió a Israel que no había posibilidad de victoria para ellos si intentaban luchar contra su adversario en su propia fuerza. Isaías 31 describe un cuadro perfecto de la futilidad de tratar de hacer batalla con el enemigo en nuestra capacidad humana. Yo creo que este capítulo es un tipo y sombra de la falta de efectividad de nuestros esfuerzos actuales para derrotar deseos, hábitos y pecados que nos acosan, confiando en ideas y ayudas humanas.

En el momento en que Isaías escribió este mensaje de advertencia, el Rey Senaquerib y el ejército Asirio ya habían marchado a través de Judá. Habían capturado la mayoría de las ciudades a su paso, y ahora planeaban sitiar Jerusalén. En Hebreo, la palabra Senaquerib significa “exitoso” y Asiria significa “pecado en aumento”. En conjunto, estas dos palabras nos proveen una imagen de un enemigo malvado que estaba teniendo gran éxito contra el pueblo de Dios.

En efecto, Asiria representa a todo espíritu demoniaco y lujurioso que nos ataca. Y Senaquerib es el diablo mismo, convencido de que tendrá éxito en derrotarnos y llevarnos a la desesperación. Yo creo que Dios quiere demostrarnos por medio de este capítulo como el diablo y sus huestes demoniacas están trayendo olas de tentaciones contra la iglesia, con creciente intensidad y mucho éxito.

Este capítulo también es un ejemplo de cómo el pecado aumentará en los últimos días. La Escritura dice que la sociedad ira de mal en peor (Véase 2ª Timoteo 3:13) y que la iglesia será inundada con engaños y doctrinas de demonios. Yo creo que estamos viendo esto suceder ahora mismo. Huestes demoníacas se han infiltrado en todos los medios de comunicación y en toda forma de tecnología, inundando nuestra cultura con sensualidad, desnudos y perversiones de todo tipo. Como fue profetizado en Apocalipsis 12:15, Satanás “arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río”.

Fuente | World Challenge

Dureza de corazón

“El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá remedio” (Proverbios 29:1).

La palabra hebrea para reprendido en este versículo se refiere a la enseñanza correctiva y las palabras para decir sin remedio significan “sin cura, sin posibilidad de liberación.” Este versículo nos dice, en primer lugar, que la dureza de corazón es el resultado de rechazar repetidas advertencias y hacer a un lado todo el galanteo de la verdad. En segundo lugar, nos dice que con el tiempo tal dureza se hace imposible de curar. Entonces, ¿quiénes son las personas que más a menudo escuchan estas advertencias? Supuestamente ellos son cristianos; son quienes se sientan en la casa de Dios cada semana a escuchar los sermones de reprensión.

Usted puede preguntar, “¿Qué es exactamente un corazón duro?” Es uno que determinadamente se resiste a obedecer la Palabra de Dios, es imposible de mover e inmune a la reprensión y advertencias del Espíritu Santo.

La trágica verdad es que a pesar de escuchar los mensajes de fuego enviados desde el cielo, multitudes de cristianos no practican lo que oyen. Se niegan a permitir la entrada de Dios en ciertas áreas de su vida y mientras continúan oyendo sin escuchar la dureza empieza a arraigarse.

Por el contrario, hay muchos pecadores cuya dureza de corazón ha sido curada. Al principio maldijeron a Cristo y enojados sacudieron el puño en la cara de Dios. Pero cuando oyeron el evangelio y sintieron el reproche puro y amoroso del Espíritu Santo, sus corazones se derritieron. Ellos se arrepintieron y se volvieron a Jesús.

La vida del hijo de Madalyn Murray O’Hair ilustra esto. Había sido criado probablemente, en el hogar más ateo en América y más tarde trabajó para su madre, en cruzadas contra Dios y la religión. Pero al oír el evangelio, fue gloriosamente salvo y se convirtió en un ministro, predicando a Cristo en vez de maldecirlo. La dureza de este hombre fue curable también porque él no se había sentado bajo sermones de reprensión para continuamente rechazarlos.

En mi experiencia, el más duro corazón, la especie de los incurables o irremediables, siempre han estado al alcance de la voz de la predicación ungida por El Espíritu Santo. Tal dureza no existe en frío, en iglesias muertas o formales donde el evangelio ha sido corrompido por generaciones. No, siempre se encuentra donde una palabra pura se predica desde el púlpito y es rechazada en las bancas.

Fuente | World Challenge

Esto es un examen

Tome esta prueba para ver si ha dado ya los primeros pasos hacia la dureza de corazón:

1. ¿Cuántas veces has escuchado mensajes sobre el peligro de descuidar la oración diaria y la lectura de la Biblia? 

Si descuida su lugar secreto en casa y si piensa que la oración en la iglesia se encarga de todas sus necesidades, usted nunca va a sobrevivir los futuros tiempos difíciles. Si no presta atención a la Palabra que tiene la intención de sanarle y fortalecerle en los buenos tiempos, ¿cómo vas a encontrar el poder para vencer en los días difíciles por venir? ¡Tener un conocimiento personal de su Padre celestial es la única forma de prepararse para lo que viene!

2. ¿Cuántas veces has sido advertido de las terribles consecuencias del chisme? 

A veces, las advertencias sobre el tema del chisme han sido tomadas a la ligera, suavemente; y en otras ocasiones, han sido como trueno. Una y otra vez a los israelitas se les advirtió de los peligros de este pecado, pero ellos insistían en desobedecer al Señor, esto les llevó a una vida de miseria en un desierto infestado de serpientes. El chisme y la murmuración, le costó todo a Israel.

¿Ha dicho algo contra un hermano o una hermana durante la última semana, algo que usted no debía repetir? ¿O ha escuchado algún chisme acerca de esa persona? Si es así, ¿permitió usted que la semilla de la duda hacia esa persona fuera plantada en su alma? Si usted continúa chismeando a pesar de todas las advertencias que ha oído, usted ha comenzado el camino hacia la dureza de corazón.

3. ¿Cuántas advertencias ha oído en contra de albergar un pecado secreto? 

¿Qué pasa con ese pecado secreto, ese del que El Espíritu de Dios continuamente le ha hablado? A través de los años he escrito muchas advertencias sobre los peligros de coquetear con un pecado consentido. Más aun, no sólo he predicado contra el pecado sino que he enseñado del poder de resurrección de Dios, he predicado que el Señor nos dota con el poder de su Espíritu para vencer y pone una voluntad en nuestros corazones para hacer bien.

La persona que se atreve a sentarse bajo la amorosa reprensión semana tras semana y todavía sigue pecando va por el camino de la dureza de corazón. ¡No sea esa persona!

Fuente | World Challenge